El Mar Menor: Un Tesoro Natural en Recuperación (2024)

Tenía muchas ganas de escribiros sobre nuestro tesoro más preciado, el tesoro de los murcianos, porque cuando piensas en la Región de Murcia, uno de los primeros lugares que se te vienen a la cabeza es el Mar Menor, la laguna salada más grande de Europa. Ubicado a pocos minutos de nuestro alojamiento en Playa Honda, este entorno es uno de los más singulares de todo el Mediterráneo. Es un lugar ideal para quienes buscan unas vacaciones llenas de tranquilidad, naturaleza y un mar de aguas calmadas, perfecto para disfrutar en familia. Además escribo esto habiendo pasado toda mi infancia y mi adolescencia veraneando en el, y viviendo el mar menor en su estado más puro y natural y quiero que lo descubras conmigo.

Sin embargo, el Mar Menor no es solo una atracción turística. También es un ecosistema increíblemente frágil que, en los últimos años, ha estado en el centro de importantes debates sobre su conservación y recuperación. En esta publicación, vamos a profundizar en qué hace tan especial a este lugar, la riqueza de su biodiversidad, los problemas ambientales a los que se enfrenta y la historia que lo rodea.


¿Qué es el Mar Menor?

El Mar Menor es una laguna salada de aproximadamente 135 km², separada del Mar Mediterráneo por una franja de tierra estrecha y alargada llamada La Manga del Mar Menor. Este enclave, que parece una obra maestra de la naturaleza, es el resultado de miles de años de evolución geológica, donde las corrientes marinas fueron formando poco a poco esta barrera natural, creando una laguna casi cerrada, con solo pequeñas conexiones al Mediterráneo llamadas golas.

Su localización y características geográficas le otorgan unas condiciones únicas: sus aguas son más cálidas y mucho más tranquilas que las del Mediterráneo, y su baja profundidad (con una media de solo 4 metros) hace que sea un destino perfecto para quienes disfrutan de un baño relajado o de deportes acuáticos.


Biodiversidad: Un Tesoro Natural que Hay que Proteger

Uno de los mayores tesoros del Mar Menor es su biodiversidad. Este ecosistema alberga una variedad de especies que lo hacen único en Europa. Las praderas de posidonia, una planta marina que actúa como refugio para numerosas especies, cubren buena parte del fondo de la laguna, creando un hábitat vital para la fauna marina.

En cuanto a la fauna, el caballito de mar es quizás la especie más emblemática del Mar Menor. Esta pequeña criatura ha sido históricamente abundante en la laguna, aunque su población ha disminuido debido a los problemas medioambientales. Aves como los flamencos, que migran a la zona para alimentarse en las salinas cercanas, añaden un toque de belleza y exotismo al entorno.

Sin embargo, la biodiversidad del Mar Menor se ha puesto en riesgo. El aumento de la actividad humana, la agricultura intensiva y la contaminación han tenido un impacto negativo sobre este frágil ecosistema. En los últimos años, el Mar Menor ha sufrido episodios de eutrofización, un fenómeno que ocurre cuando el exceso de nutrientes (principalmente nitratos y fosfatos) en el agua provoca la proliferación de algas que impiden la entrada de luz y reducen el oxígeno disponible para otras especies. Esto ha provocado que se destinen de forma urgente diversas acciones para solucionarlo.


Conservación: El Mar Menor en plena recuperación

Entonces ¿Cual es el estado del mar menor hoy en día (2024)? Pues el Mar Menor, tras haber sufrido algunos problemas ambientales en el pasado, hoy está en pleno proceso de recuperación gracias a esfuerzos conjuntos entre científicos, ecologistas y las autoridades locales. Es cierto que este ecosistema ha sido frágil y ha atravesado momentos complicados, pero lo importante es que se ha avanzado de forma significativa en su restauración.

A día de hoy, las playas del Mar Menor están completamente operativas y en buenas condiciones para el baño y el disfrute de sus aguas tranquilas. Las medidas de conservación y protección han tenido un impacto positivo visible, y aunque todavía se trabaja en mejorar y proteger su biodiversidad, las playas han vuelto a ser un entorno agradable y seguro para los visitantes. Ya podemos ver que el estado de nuestras playas es de nuevo lo que fue y cada año su situación es mucho mejor.

Entre los esfuerzos más destacados, se encuentran las acciones dirigidas a controlar la entrada de nutrientes en la laguna, con el objetivo de evitar la eutrofización, que en el pasado había afectado al estado de sus aguas. También se está trabajando en la restauración de ecosistemas clave como las praderas de posidonia, que son fundamentales para la salud del Mar Menor y su fauna marina, incluyendo especies emblemáticas como los caballitos de mar.

A pesar de los desafíos que el Mar Menor ha enfrentado, los avances en su conservación son evidentes, y este es un ejemplo de cómo un entorno natural puede recuperarse cuando se toman medidas efectivas. Es importante que todos, tanto residentes como visitantes, sigamos colaborando para que este espacio siga mejorando. Esto incluye el respeto por las normas ambientales y la adopción de pequeños gestos responsables durante nuestra estancia, como no dejar residuos en las playas o utilizar productos respetuosos con el medio ambiente.